Martes 27 de Septiembre de 2022

GERMAN PERELLI

28 de agosto de 2022

DISTOPÍA por Germán Perrelli

Parece mentira que, casi, con 40 años de Democracia ininterrumpida vivamos situaciones tan complejas en lo económico, en lo político, en las relaciones entre pares y con los fanatismos.

Debemos necesariamente reflexionar, parar la pelota, quitar el pie del acelerador: la centralidad de la vicepresidente Cristina Fernández, nunca estuvo en duda. Desde el día que designó al actual presidente por intermedio de un mensaje de Twitter, hasta los hechos que ocurrieron toda la semana pasada (con el juicio por la causa vialidad), finalizando con los incidentes del día sábado frente a su domicilio de la calle Juncal en el exclusivo barrio de Recoleta.

Debemos hacer un esfuerzo (realmente hay que hacerlo), para tratar de entender. Uno que está en política hace un buen tiempo, conoce algo de estrategias, quiere convencerse de que utilizan lo judicial, mezclándolos con sentimientos genuinos (¿Quién es uno para juzgar a quién quiere o agradece el kirchnerismo - peronismo?), y el folclore (eso sí que es folclore político - partidario) de "ganar la calle", para tapar el mal momento económico. 

La instalación de que toda denuncia es parte de lo que se conoce como "lafware", repercute de manera perjudicial la estabilidad del sistema institucional (que tiene los contrapesos lógicos entre los diferentes poderes): hay un juicio en curso donde recién los fiscales han realizado la acusación (enojarse con los fiscales porque acusan, eso sí es de una teatralidad nunca vista), cumpliendo con su función, para eso se les paga. Ahora viene la parte de la defensa, para que luego el Tribunal emita su veredicto. Todos sabemos que con suerte y viento a favor, recién a fin de año podría haber una decisión de los Jueces; luego de que eso ocurra, si alguna de las partes no está conforme con el fallo, tiene la otra instancia de reclamo (Casación) y si continúa sin estar de acuerdo, la última instancia: la Corte Suprema. 

Resumiendo, si todo se desarrollará rápidamente, un condena firme llegaría en el año 2025 aproximadamente ¿De qué proscripción hablan? 

En Democracia hay que dejar que trabajen los poderes del estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Es elemental lo que digo, y aunque suene hasta infantil, hay que expresarlo. 

Con una economía quebrada, con una inflación que devora los salarios y que condena (día a día) a más compatriotas a la pobreza e indigencia, con duros ajustes  ($50.000 millones de pesos solo en educación), con un "tarifazo" que viene llegando y que golpeará duro a todos (más todavía a los habitantes de este norte postergado, nosotros los chaqueños entre ellos), sin plan, con mucha propaganda que queda en eso: anuncios vacíos mientras la realidad nos da cachetadas a diario. La campaña 2023 empezó. O hacemos el gran esfuerzo de tratar de entender, para en consecuencia elegir lo que nos pueda ayudar a ser el país que imaginamos; o nos acostumbramos a integrar un grupo de fanáticos donde hay que repetir el mantra que te dictan sin analizar nada. 

Es complicado el momento, el que está al frente del ejecutivo, no tiene el poder; la que tiene el poder está preocupada por su situación judicial: en el medio (que es mucho más que el medio), 45 millones de argentinos descreídos, tristes, cada día más pobres, luchamos como podemos y nos arreglamos solos enfrentando la realidad que no entiende de operaciones y estrategias políticas. 

La capacidad de dialogar se va alejando (es notorio el quiebre que se da en familias, amigos, compañeros de trabajo), por el tema político; muchos jóvenes (y no tan jóvenes) se van del país y otros tantos que los quieren seguir. 

Cuidemos nuestra Democracia que, aún con sus múltiples fallas, es el mejor sistema de gobierno que existe. 

"La historia ocurre dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa". K. Marx 

Germán - Dacha.

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